¿Por qué la Dirección de Pasaportes abandona la Parada de la Cultura de Santo Domingo Este, dejando a miles sin servicios?

Santo Domingo Este, la provincia más poblada del país, vuelve a recibir un golpe a sus servicios públicos. La decisión de la Dirección General de Pasaportes de retirar o reducir su presencia en la Parada de la Cultura representa un retroceso significativo que afecta directamente a decenas de miles de ciudadanos del municipio y zonas aledañas.

Ubicada en un punto estratégico, próximo a barrios densamente poblados, la Parada de la Cultura surgió como un esfuerzo por descentralizar los servicios del Estado y acercarlos a la ciudadanía del Este. Su cierre o debilitamiento obliga ahora a los residentes a desplazarse hacia la sede central en el Distrito Nacional o a otras oficinas más lejanas, generando largas filas, pérdida de tiempo y gastos adicionales en transporte.

Un trato de segunda clase

Muchos funcionarios y autoridades parecen considerar que los ciudadanos de Santo Domingo Este son ciudadanos de segunda categoría. Mientras en otras demarcaciones se amplían y fortalecen los puntos de servicios, en el Este se retiran. Esta percepción se fortalece cuando observamos el silencio de los representantes populares: diputados, senadores, regidores y alcaldes parecen no percatarse —o no les importa— de la progresiva disminución de servicios en la zona.

¿Dónde está la voz de los que juraron defender los intereses de esta demarcación? Su ausencia en este debate es tan notoria como preocupante.

Lejos de abandonarla, hay que potenciarla

La Parada de la Cultura no es un lugar marginal. Todo lo contrario: se encuentra en una zona de alto flujo poblacional, con fácil acceso y gran visibilidad. En lugar de abandonarla, debería potenciarse como un verdadero centro de servicios integrados del Estado.

Contar con pasaportes, cedulación, servicios de la DGII, Ministerio de Trabajo y otras instituciones en un mismo lugar representa una verdadera eficiencia gubernamental y un alivio para la población. Retirar estos servicios va en sentido contrario a la modernización y la descongestión que tanto se pregona.

Un retroceso a los anuncios presidenciales

Esta medida contrasta abiertamente con los logros que el propio Presidente de la República ha destacado en materia de expansión de servicios y acercamiento del Estado a la ciudadanía. Mientras se anuncian avances en digitalización y ampliación de puntos de atención, en Santo Domingo Este se da un paso atrás.

Peor aún, según denuncias de la comunidad, otras instituciones estarían evaluando también abandonar la zona, lo que podría convertir la Parada de la Cultura en un espacio vacío de servicios públicos, desperdiciando una infraestructura que costó recursos y planificación.

Es hora de rectificar

Las autoridades deben reconsiderar esta decisión. Santo Domingo Este no merece ser castigada con la reducción de servicios esenciales. Sus más de un millón de habitantes aportan significativamente a la economía nacional y tienen el mismo derecho que cualquier otra demarcación a recibir atención digna y cercana.

Abandonar la Parada de la Cultura no es una simple “reorganización administrativa”. Es un mensaje claro para miles de familias del Este: sus necesidades pueden esperar. Y ese mensaje es inaceptable.

Es momento de que los representantes electos cumplan su rol, levanten la voz y exijan que los servicios no solo se mantengan, sino que se fortalezcan. Santo Domingo Este no pide privilegios, solo igualdad de trato.

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